Momento 4
Problemática social específica
Tema:elegido por el
grupo inicialmente: La
desigualdad social.
Tema a tratar: El abandono a los adultos mayores de
edad.
La desigualdad social, como
anteriormente decíamos; se refiere a una situación en la que no todas las
personas de un mismo lugar tienen los mismos bienes, derechos, obligaciones,
beneficios, entre otras cosas; esto significa que, muchas personas son tratadas
de manera distinta por diversas razones y no tienen acceso a ciertas cosas que
son necesarias para tener una calidad de vida aceptable. Actualmente, una gran
parte de la población colombiana se ve enfrentada a muchos problemas a causa de
la desigualdad social, uno de ellos puede ser la discriminación, el maltrato,
la pobreza, el analfabetismo, la falta de acceso a la salud y educación, la
desintegración familiar, la corrupción, etc.
En muchos países, llegar a la tercera
edad es de gran importancia, pues consideran que estas personas a lo largo de
su vida han adquirido sabiduría y se han llenado de experiencias que los hacen
valiosos. Sin embargo, en el municipio donde vivo, muchos adultos mayores de
edad viven en condiciones de abandono y extrema pobreza, algunos han sido
abandonados o maltratados por su familia y no cuentan con un seguro médico que
los respalde ante las enfermedades que padecen por la edad. Morales, P. y
Vallés, B. (2013) nos hablan sobre el maltrato hacia los adultos mayores, “especialmente
en sus formas de violencia psicológica (ignorarlos, invalidar sus opiniones,
etc.) y de negligencia teniendo en cuenta los cuidados que requieren en esta
etapa de sus vidas” (p.195).
La deshonestidad es otro problema al
que diariamente todos nos enfrentamos, nos encontramos con situaciones en donde
tomar el camino fácil es más sencillo que ir por el camino de la verdad.
García, M (1991) menciona que “la situación ética del país se caracteriza, de
una u otra manera, de acuerdo a la forma como se concibe la ética; es decir, la
ausencia de reflexión ética no equivale a una ausencia de valores. Más bien, a
una crisis ética” (p.286). De acuerdo a esto, tenemos presente que la gran mayoría
de colombianos desde su hogar han tenido una crianza que les ha inculcado
ciertos valores, donde depende de cada persona decidir si lo quiere aplicar a
su vida o por el contrario eliminarlos y actuar de acuerdo a su propio
razonamiento.
La desigualdad social, como
anteriormente decíamos; se refiere a una situación en la que no todas las
personas de un mismo lugar tienen los mismos bienes, derechos, obligaciones,
beneficios, entre otras cosas; esto significa que, muchas personas son tratadas
de manera distinta por diversas razones y no tienen acceso a ciertas cosas que
son necesarias para tener una calidad de vida aceptable. Actualmente, una gran
parte de la población colombiana se ve enfrentada a muchos problemas a causa de
la desigualdad social, uno de ellos puede ser la discriminación, el maltrato,
la pobreza, el analfabetismo, la falta de acceso a la salud y educación, la
desintegración familiar, la corrupción, etc.
La desigualdad social está provocada
por el egoísmo de las clases dirigentes que acumulan más y más riqueza cada
vez, a costa de explotar a las personas más desfavorecidas. Nos damos cuenta
que se ha creado una mentalidad donde sólo nos importa nuestro bienestar y no
nos importa lo que les pase a los demás, por eso generamos “barreras muy
marcadas que dificultan que las personas asciendan socialmente, logren mayores
niveles de bienestar que sus padres o aspiren a que sus hijos los alcancen”[1].
En el municipio de Villanueva Casanare,
existe una problemática social que desde hace varios años se viene presentando.
Esta problemática tiene que ver con el
abandono a los adultos mayores de edad. Nuestra sociedad actual está basada
en la ley de la oferta y la demanda, donde se interesa y protege aquellos
individuos que, desde un punto de vista económico, sean productivos. En el caso
de los adultos mayores, llegar a esa edad hace que sus capacidades disminuyan y
por así decirlo vuelva a ser como un niño que depende de los demás para
sobrevivir y salir adelante a pesar de las dificultades que se presentan a su
edad. Si seguimos esta idea, nos damos cuenta que los adultos mayores de edad,
aparentemente no presentan “utilidad” alguna a nuestra sociedad y es por eso
que son maltratados, discriminados y abandonados.
En muchos países, llegar a la tercera
edad es de gran importancia, pues consideran que estas personas a lo largo de
su vida han adquirido sabiduría y se han llenado de experiencias que los hacen
valiosos. Sin embargo, en el municipio donde vivo, muchos adultos mayores de
edad viven en condiciones de abandono y extrema pobreza, algunos han sido
abandonados o maltratados por su familia y no cuentan con un seguro médico que
los respalde ante las enfermedades que padecen por la edad. Morales, P. y
Vallés, B. (2013) nos hablan sobre el maltrato hacia los adultos mayores, “especialmente
en sus formas de violencia psicológica (ignorarlos, invalidar sus opiniones,
etc.) y de negligencia teniendo en cuenta los cuidados que requieren en esta
etapa de sus vidas” (p.195).
Un caso especial, es el del señor
Elacio Vargas; don Elacio es conocido en el municipio de Villanueva, ya que es
el único abuelito que mantiene en las calles pidiendo monedas para poder
comprar algo de comer. Todos los días, don Elacio sale puntualmente a buscar un
sustento diario valiéndose de la caridad de las personas que habitan en el
municipio.
Es triste ver todo por lo que don
Elacio debe pasar, ya que muchas personas lo rechazan y hasta insultan por el
hecho de andar pidiendo dinero en la calle; además, el aspecto que presenta
este ancianito no es el mejor ya que su salud está deteriorada y no tiene mucha
ropa con la cual vestirse.
La historia de vida de don Elacio es
interesante, resulta que hace varios años atrás, este señor era dueño de una
finca en un municipio del Meta, esta finca le dejaba varios ingresos que le
permitieron sacar adelante a sus hijos solo, ya que su esposa había muerto en
el último parto que tuvo. Los años pasaron y don Elacio salió adelante con su
familia, era conocido como un hombre trabajador, buen padre y muy devoto a
Dios. En cierta ocasión, tuvo que enfrentarse a la dolorosa muerte de un hijo a
manos de la guerrilla, lamentablemente nunca logró hacer justicia de la muerte
de su hijo.
Con el tiempo, sus hijos crecieron y
fueron tomando sus propios caminos, dejando a don Elacio solo en la finca y con
muchos problemas a causa de la enfermedad que padecía. Llegó un momento donde
sus hijos decidieron vender la finca para tomar su herencia, dejando a don
Elacio muy triste; durante seis meses respondieron por él pagando la
mensualidad de un ancianato, pero esto no duró y resultaron abandonando a su
padre dejándolo en la calle y en la extrema pobreza.
El menciona “me parte el corazón ver
que toda mi vida me esforcé por sacar adelante a mis hijos, ahora pienso que de
nada sirvió pues ellos me abandonaron y se olvidaron de que tenían un papá; aun
así, tengo la esperanza de que algún día recapaciten y por fin agradezcan lo
que hice por ellos”.
El caso de don Elacio, es tan solo uno
de los muchos ejemplos que he visto en mi municipio. Donde es fácil reconocer
la desigualdad social que se da, pues las personas vulnerables en vez de ser
ayudadas de alguna manera, son olvidadas, donde los ricos cada día se hacen más
ricos y los pobres cada día más pobres.
Don Elacio, actualmente vive en un
racho que con mucho esfuerzo el mismo construyó, aunque no cuenta con los
servicios básicos como la luz, el agua o el gas, don Elacio está orgulloso de
por lo menos tener una piecita donde dormir y guardar su escasa ropa; este
rancho se encuentra en una zona de invasión y está en riesgo constante ya que por
ese lugar pasa cerca un caño, que en épocas de lluvia crece y se lleva todo a
su paso.
En el municipio de Villanueva, existe
un lugar exclusivamente para los adultos de la tercera edad que se llama “La
casa del anciano”; este hogar brinda atención a los abuelitos durante el día y
les da la oportunidad de tener un sitio donde pasar la tarde y tener los tres
alimentos requeridos en un día. Don Elacio ha intentado acceder a un cupo en
este hogar, pero desafortunadamente no lo ha logrado porque a este hogar se
permite la entrada de los adultos mayores de 65 años y don Elacio hasta ahora
tiene 63 años, pero demuestra tener más edad por el deterioro que ha sufrido al
vivir en la miseria.
En muchas ocasiones, don Elacio se ha
encontrado en un dilema ético ya que varias personas le han aconsejado que
mienta y aparente tener más edad con tal de ganar el beneficio de asegurar un
alimento durante el día, incluso personas que tienen acceso al hogar se han
ofrecido para hacer los trámites y mentir en su edad para recibir el cupo; a
pesar de que es tentadora la idea y la necesidad que presenta don Elacio es muy
grande, él ha decidido aplicar los valores y principios que le enseñaron desde
pequeño y prefiere esperar que el tiempo pase para poder disfrutar de aquel beneficio.
La deshonestidad es otro problema al
que diariamente todos nos enfrentamos, nos encontramos con situaciones en donde
tomar el camino fácil es más sencillo que ir por el camino de la verdad.
García, M (1991) menciona que “la situación ética del país se caracteriza, de
una u otra manera, de acuerdo a la forma como se concibe la ética; es decir, la
ausencia de reflexión ética no equivale a una ausencia de valores. Más bien, a
una crisis ética” (p.286). De acuerdo a esto, tenemos presente que la gran mayoría
de colombianos desde su hogar han tenido una crianza que les ha inculcado
ciertos valores, donde depende de cada persona decidir si lo quiere aplicar a
su vida o por el contrario eliminarlos y actuar de acuerdo a su propio
razonamiento.
Según la Constitución Política de
Colombia en el artículo 46, “se establece una obligación concurrente de la
familia, la sociedad y el Estado, de brindarles protección y asistencia a las
personas de la tercera edad y en caso de indigencia, el Estado tiene la
obligación de brindarles a estos sujetos de especial protección constitucional
los servicios de seguridad social integral y un subsidio alimentario. Esta obligación concurrente implica que, en
principio, la obligación de proteger y cuidar a los adultos mayores recae en
cabeza de la familia, debido a los lazos especiales que, se presume, se han
creado por la convivencia de los miembros de este grupo social. Y solo ante la
ausencia de una familia, o ante la imposibilidad comprobada de sus miembros de
brindar la protección esperada, es el Estado y la sociedad quienes deben asumir
dicha obligación”[2].
En la Constitución de Colombia, notamos que los abuelitos tienen derecho a
recibir una protección por parte del estado, cuando ya se encuentran en estado
de indigencia y no tengan relación con su familia; esto me lleva a pensar en el
caso de don Elacio, a pesar de todos sus esfuerzos por conseguir un sustento y
alguna ayuda por parte de Estado, a él no se le ha brindado esa oportunidad,
demostrando que la corrupción y deshonestidad han segado la mente de las
personas y las lleva a cometer actos donde perjudican a demás y les niegan el
derecho a tener un vida digna.
Adela Cortina (1997) nos dice lo
siguiente “esto no significa en modo alguno que una persona servil, hipócrita o
mendaz deje por eso de ser persona. Significa más bien que ha renunciado al
proyecto de humanidad que los seres humanos hemos ido descubriendo a través de
los siglos de historia como superior a otros, porque es el que mejor
acondiciona nuestro mundo para hacerlo habitable” (p.47). Aquí la autora nos
hace referencia a un proyecto de
humanidad que todos los seres humanos hemos ido desarrollando a lo largo de
los años, este proyecto nos hace pensar que el propósito inicial no era que
nosotros fuéramos mentirosos, envidiosos o hipócritas, sino que era el hecho de
que lleváramos una vida basada en esos valores universales que nos han enseñado
y nos permiten tener una vida más llevadera sin eliminando todos esos problemas
que a todos nos agobian.
Adela Cortina (1997) en su libro El mundo de los valores, afirma lo
siguiente “el perfil de una persona o
de una sociedad es el de sus valores, el de sus preferencias valorativas a la
hora de elegir, de tomar un camino u otro” (p.68). Como personas que hacemos
parte de una sociedad, debemos empezar a tomar conciencia de que todos nuestros
actos tienen una consecuencia que puede ser buena o mala, siempre debemos de
pensar antes de actuar y procurar realizar acciones que sean en pro de un
beneficio común y no solamente el individual; deberíamos comenzar por ablandar
un poco nuestro corazón y comenzar a realizar pequeños actos con el propósito
de ayudar a esos abuelitos que se han quedado sin un hogar y sin una familia.
Un proverbio de la biblia nos dice que debemos “Sembrar para después cosechar”,
nunca olvidemos esto y recordemos que desde arriba hay un Ser que lo ve todo y
estará muy feliz de que nosotros por nuestra propia iniciativa ayudemos a quien
más lo necesita.
“Dime
qué valoras, y te diré quién eres”
-Adela
Cortina
Nota: Las imágenes anteriores tienen
como fin ilustrar la información para que su lectura sea más interesante.
Imágenes relacionadas con el
caso de don Elacio
- Imágenes reales del caño que pasa cerca de la casa de Don Elacio
- Imágenes reales de la casita de Don Elacio


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